Review de La niebla que cubre las aguas

Por fin he encontrado tiempo para disfrutar del segundo volumen de la trilogía de Roberto Alhambra titulada “La Alianza de los Tres Soles” que tiene lugar en el mundo fantástico de Glorantha creado por Greg Stafford. Después del primer contacto con los personajes a través de “Siempre Amanece por Oriente”  y el inicio de un largo viaje en pos de míticos objetos sagrados, en “La niebla que cubre las aguas” continua las desventuras de Cráteros y sus compañeros que les acerca un paso más a su objetivo de recrear el mito de los Tres Soles.

En este segundo volumen, nos encontramos con tres escenarios diferenciados: el viaje de la compañía hasta la costa krarorelana, el trayecto por mar en el que los protagonistas se enfrentan tanto a a los peligros marinos como al desazón de macabros sucesos a bordo, y finalmente, la llegada al destino final en la Isla Destino.

El relato se inicia con un capítulo genial en el que la figura de Jan Paolo reivindica su lugar de honor en el libro. Bien sea porque aparecerá poco durante la trama principal de este volumen, o por su futura importancia en la trama general, Roberto parece haber decidido darle una escena propia que exalta las principales “virtudes” lunares y nos recuerda su figura de poder. Entre otras perlas, no puedo dejar de mencionar la frase:

Su Alteza, ha llegado la hora de comer. 

Después, la acción se centra en la compañía que tratará con los elfos para conseguir llegar a la frontera con el país de Godunya. Esta primera parte del relato se centrará en mostrar la idiosincrasia de la cultura oriental, las costumbres y carácter, cobrando una especial importancia la figura de Man Yuri y de la existencia plácida del  noble dragonut. El objetivo del Emperador, la misión de Man Yri y el honor se entremezclarán con los objetivos de Cráteros y su búsqueda. Además, se profundiza en la propia naturaleza del dragonut y de sus actos aprovechando que el propio Godunya es el Emperador Dragón.

Tras Krarorela, el mar siniestro, peligroso y devastador se erigirá en protagonista del segundo escenario principal. El mar es uno de los grandes peligros, y en esta parte veremos gran parte de los mismos: criaturas marinas, corrientes devastadoras e incluso fenómenos extraños y malditos como la niebla de Kahar. Todo ello regado por misteriosos sucesos que dan lugar a una pequeña trama de investigación en el propio barco que por momentos, amenaza con destrozar los nervios de los protagonistas y sus propias vidas.

Finalmente, y no sin graves pérdidas, el grupo acabará encontrando tierra en una isla volcánica dónde descubriremos a otra raza mítica de Glorantha, los hijos del viento, que conducirán al grupo a su ansiado meta Isla Destino para acabar el volumen con varias sorpresas que removerán los cimientos de sus vidas y que preparan la conclusión que podremos leer en el tercer volumen.

El océano de Kahar es conocido por el impenetrable dosel de niebla que lo cubre. Es el lugar donde habitan las pesadillas. Un santuario de adoración para los ahogados que regresan a la vida y no sólo el hogar de los espectros marinos que lo surcan. La Niebla, en Kahar, es un ente vivo, es un ser que respira, que te atrapa en su interior y te impide salir indemne. Sí, la Niebla, la causante de la locura y de la paranoia. El origen de un miedo atávico que flota indolente sobre sus aguas, de un mal ancestral que no debe ser perturbado. Kahar también es el camino que la expedición liderada por el mariscal Cráteros debe cruzar en busca de la isla donde se encuentran los Tres Soles. Kahar es la Niebla. La niebla es la locura. La locura es la muerte.

Bueno, ante todo quiero dejar claro que he disfrutado el libro y que me parece mucho más consistente que el primer volumen. Las descripciones son ricas e interesantes y la trama se desarrolla de forma más fluida que en la anterior entrega.  Se nota que el estilo ha sido depurado y el problema con las revisiones finales se han solventado dejando un libro muy cuidado y sin apenas errores ortográficos o de maquetación.

En cuanto a los personajes, se ve una evolución clara en el comportamiento de algunos de ellos e incluso, se muestran aspectos ocultos en sus personalidades que ni ellos mismos reflejaban inicialmente. Bien sea por los sucesos que llevan a una profunda depresión a Man Yuri, los cambios de comportamiento de Cráteros que lo hacen irascible y hasta cierto punto odioso, el temor a la muerte del dragonut, o la propia evolución de Shen con el bagaje de la experiencia acumulada, el lector es consciente de que los personajes siguen un viaje de descubrimiento personal y de definición propia dentro del contexto de la búsqueda que están realizando.

Los papeles otorgados en el primer volumen no son tan definidos como parecían y en las consecuencias de este cambio, se evidencian los actos que reflejan la propia naturaleza de los personajes jugadores en esta partida de rol novelada. El autor es prisionero de los deseos de sus jugadores y se ve abocado a retorcer la misma realidad para conseguir un sólido relato a partir de los retazos que le proporcionan los jugadores. En mi opinión, hay aspectos a mejorar a la hora de entrelazar sus visiones particulares en el relato y, en ocasiones, se hace repetitivo algún discurso fatalista. Sin embargo, considerando la dificultad de conjuntar los deseos de los jugadores con la propia trama, el resultado es más que aceptable.

 En definitiva, “La niebla que Cubre las Aguas” es un buen libro, rico en descripciones y que refleja las características de las culturas gloranthanas con precisión. La trama es consistente, y por momentos brillante, hilvanada hábilmente sin demasiados vacíos, de manera que el resultado final consigue superar en gran medida al éxito del primer volumen y hace entrever un grandioso final para la saga de Roberto Alhambra que podremos leer en su tercer volumen.

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