Analfabetismo Digital

Resulta increíble que a estas alturas del siglo XXI existan personas que piensen que la informática y las nuevas tecnologías no son totalmente necesarias en el currículo de primaria y secundaria de la educación obligatoria. Esta mentalidad corta de miras favorece la aparición y proliferación del analfabetismo actual, el analfabetismo digital.

Hace 100 años el típico trabajador del campo desdeñaba el aprendizaje la lectura y escritura principalmente porque no veía la necesidad de estos conocimientos. Su preocupación era otra, pasaba de sol a sol en campos de cultivo para pode echarse algo a la boca y mantener a su familia. El propio desconocimiento de la escritura limitaba sus posibilidades y establecía una diferenciación crítica que condicionaba su éxito social y el de sus descendientes. Era un analfabeto del siglo XX porque no sabía leer ni escribir. Es por ello que los gobiernos progresistas se empeñaron en universalizar la educación y forzar a superar la brecha entre ricos y pobres debida al analfabetismo.

El analfabetismo es la incapacidad de leer y escribir, que se debe generalmente a la falta de aprendizaje. En los países que tienen una escolarización obligatoria, el analfabetismo es minoritario

En la actualidad, las competencias digitales se han convertido en un conocimiento crítico que condiciona y limita las posibilidades de éxito social. Hoy en día hablamos de analfabetos digitales refiriéndonos a aquellos que no son capaces de utilizar los medios modernos y tecnologicos, cosa que limita sus posibilidades en un entorno social abocado al uso de las mismas. La educación tiene el deber de romper la brecha digital que existe entre diferentes estratos sociales para que todos sean capaces de utilizar en condiciones adecuadas las principales herramientas tecnológicas que nos rodean.

El analfabetismo digital es el nivel de desconocimiento de las nuevas tecnologías que impide que las personas puedan acceder a las posibilidades de interactuar con estas, es decir, por una parte navegar en la web, disfrutar de contenidos multimedia, sociabilizar mediante las redes sociales, crear documentación, etc.

Podría llegar a entender que existan personas con necesidades más perentorias como para no ver la utilidad inmediata del aprendizaje, si bien muchas de ellas son conscientes de su desventaja por falta de conocimientos y quieren que sus hijos dispongan de estas posibilidades. Pueden ser analfabetos digitales pero son conscientes de la necesidad de superar esta barrera.

Lo que no me cabe en la cabeza es que exista gente formada, con estudios universitarios incluso,  que desdeñe el aprendizaje de las competencias digitales en la educación obligatoria no sólo por desconocimiento personal sino por convicción de su inutilidad. Además de analfabetos digitales son ignorantes…

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