Obsoleto, retirar

Recientemente he estado trasteando con un equipo viejo que tenía por casa. Pese a no ser excesivamente viejo, llevaba parado más de 4 años. Una eventual avería y la manifiesta insuficiencia de Ram para soportar el sistema operativo llevaron a su retiro forzado con la compra de un equipo nuevo.

Antes de decidirme a despiezarlo y llevar los restos inservibles al Ecopark he intentado ver si podía repararlo, instalar un Linux/GNU ligero y ponerlo en funcionamiento como ordenador de reserva o quien sabe para qué. Comento los problemas que me he ido encontrando en el proceso…

En primer lugar, la avería persistía y el equipo se negaba a arrancar. Pitidos contínuos indicaban problema de Ram o de tarjeta gráfica, de modo que pasamos a comprobar los módulos de memoria. Dispone de dos chips de 256 MB pero uno de ellos parece estar dando problemas. Finalmente lo descarto y tengo la suerte de encontrar uno de 1GB perdido en un cajón que sí admite la placa. ¡El ordenador arranca! Bueno, la máquina funciona  y empieza el arranque del sistema Windows XP. El escritorio muestra esas viejas aplicaciones ya inservibles de las que hací uso hace años. Sólo el editor Ultrasurf consigue que esboce una sonrisa, son muchas horas programando con él. El resto es mayoritariamente basura obsoleta y desactualizada junto con software que apenas si uso hoy en día. Reviso los pocos datos que no tenia en Backup confirmando que no existe información sensible ni importante en ninguno de los dos discos duros SATA.

Revisado el hardware, pasamos al segundo paso: escoger un sistema operativo funcional y ligero para revivir la màquina. Pienso en un Ubuntu ligero con escritorio XFCE y en un Debian, plancho ámbos DVDs para proceder a arrancar. Empezamos con la segunda traba, no me reconoce el teclado y ratón USB hasta que arranca el Live, de modo que empiezo a instalar el Xubuntu. Es cuestión de esperar, pero un maldito error de disco interrumpe el proceso.

Finalmente, después de toda una mañana de sábado dedicada al viejo equipo, la conclusión es que no quiero perder más tiempo con él. Un problema da lugar a otro y cualquier arregle es susceptible de petar en cualquier momento. Es por ello que empiezo el despiece, recupero los elementos útiles que aún funcionan, marco el disco duro problemático como “para revisar”  y desecho el resto. Debemos ser conscientes de las limitaciones que imponen los viejos equipos y de la dificultad añadida que supone su reparación por falta de piezas compatibles, software obsoleto o simplemente, la facilidad con la que aparecen nuevos problemas.

La necesidad es un motor importante, pero en mi caso creo que el tiempo dedicado no compensaba la recompensa futurible. Ni siquiera en el tiempo dedicado ni la labor resultó gratificante y es por ello, que he decidido que Obsoleto = Retirar. Para la gente con más paciencia, recomiendo proyectos creativos como montarse una recreativa en casa.

Recycled-Computers