Ladrones de ondas

Con la constatación en el informe de Inteco de la proliferación del uso de tecnologías Wifi en España, se acrecientan los problemas de seguridad y de intrusión que sufren los usuarios de esta tecnología. Cerca de un 80% de usuarios se conecta a la red a través de wifi.

Teniendo en cuenta que el 20% siguen usando técnicas de encriptación obsoletas que pueden ser rotas con relativa rapidez como es WEP, no es extraño que el número de ladrones de ondas sobrepase el 12% según sus estimaciones. Queda claro en el informe, que las intrusiones mencionadas en el informe son una estimación muy subjetiva y que no tienen un medio objetivo para medirlas, dado que es complicado saber o percibir por parte del usuario final si existe una intrusión.

Un estudio sobre la seguridad de las redes inalámbricas wifi en los hogares españoles elaborado por el Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación (Inteco) ha reflejado que el 12 por ciento de los usuarios accede a internet a través de la red inalámbrica de sus vecinos o amigos, mientras que un 74,1 por ciento lo hace desde su propio router y un 25,2 por ciento desde redes públicas como las facilitadas por los ayuntamientos o las cafeterías.

En mi opinión, el número de intrusiones “inocuas o no” debe ser bastante mayor por la proliferación que los paquetes Wifiway o Wifislax tienen entre los jóvenes estudiantes. Las recomendaciones habituales para proteger las conexiones wifi con las que concluye el informe son de especial interés y no está de más recordarlas:

  • Aplicar un buen estándar de cifrado como sistema de seguridad. En este sentido, el estándar WPA2 es sin duda el más seguro conocido hasta el momento.
  • No difundir el nombre de la red a la hora de configurar en el router SSID
  • Apagar el dispositivo wifi (router) si no se va a utilizar habitualmente o durante largas temporadas.
  • Por último la contraseña elegida para proteger la red wifi debe ser robusta. Para ello algunos consejos son: Utilizar al menos 16 caracteres para crear la clave. Combinar en una misma contraseña dígitos, letras, caracteres especiales y alternar mayúsculas y minúsculas. Cambiar la contraseña con cierta regularidad. No utilizar datos relacionados con el usuario que sean fácilmente deducibles, o derivados de estos.