El coste oculto de las Wifi

Siempre se destacan los beneficios de los productos y es por ello que la facilidad de implantación y la movilidad constituyen dos de los aspectos fuertes en la elección de un sistema wifi como conexión principal en el domicilio. Sin embargo, existen unas limitaciones importantes a tener en cuenta que hacen algo menos atractivas estas soluciones.

En primer lugar, las velocidades de transmisión suelen ser menores que en su equivalente cableado. Las tarjetas de red cableadas suelen alcanzar sin problemas los 1000 Mbps mientras que el estándar 802.11n se queda en unos 300 Mbps. Además, esta velocidad se ve reducida por las pérdidas de propagación inherentes al entorno dónde paredes y puertas van reduciendo más y más estos niveles.

Por otro lado, la existencia de fuentes de interferencias en las bandas de frecuencia en que operan estos dispositivos (2’4 GHz) son múltiples y habituales: Bluetooth, teléfonos inalámbricos o incluso alumbrado fluorescente. Eso sin contar la propia interferencia que el solape de canales wifi puede provocar por la proximidad de múltiples puntos de acceso en entornos residenciales. Teóricamente y configurando adecuadamente el router, el uso de los canales 1,6 y 11 pueden reducir estas interferencias, pero en ocasiones es inevitable el solape con redes wifi de vecinos.

Por último, y más importante tenemos el aspecto ligado a la seguridad de la información transmitida. Al ser un medio inalámbrico, la información a la que accedemos es susceptible de ser escuchada por dispositivos no deseados (mediante técnicas de sniff de paquetes) y ponemos en riesgo la seguridad. Por ello, se habilitan métodos de encriptación sobre la información enviada (WEP, WPA y WPA2) para reforzar la seguridad a costa de perder velocidad útil en las transmisiones. Aún así, aparecen herramientas que cada día son más accesibles y sencillas de utilizar para la obtención de contraseñas wifi de redes encriptadas.

En suma, se estima que la conexión a través de la wifi reduce en un 30% la velocidad respecto a un sistema cableado convencional. Por ello que no está de más que nos planteemos si realmente necesitamos un sistema wifi o nos resulta más rentable  cablear nuestra instalación.