El Corredor del Laberinto

James Dashner presenta una trilogía compuesta por “El corredor del laberinto”, “Las pruebas” y “La cura mortal” cuya primera entrega hace poco ha llegado a las pantallas de cine. Se trata de una distopía en la que un grupo de personajes jóvenes luchan por escapar de un extraño laberinto en el que han sido ubicados sin recordar nada de su pasado.

Curiosamente, primero me enteré de la película y luego vi los libros que llevan tiempo editados. Aun así, y como acostumbro a hacer, empecé por leer la trilogía para posteriormente ver la película. Los libros basan todo su interés en la ocultación de la verdad, que se supone vamos descubriendo a medida que avanza la saga. En realidad, carece de interés real más allá de ver qué está pasando y cómo va a terminar todo. Los personajes carecen de profundidad y está claramente enfocada a un público juvenil, con toques de romance por momentos.Una vez leidos los libros, me atrevería a decir que podrían haber sido perfectamente un único ejemplar y que el autor comete muchos fallos en la propia lógica interna del mundo que quiere representar. De hecho, el argumento acaba por ser bastante zafio y el final deja en un lugar bastante mediocre la trilogía

Sin entrar en detalles, solo decir que no recomiendo leer los libros. La película mejora, y bastante, el primer libro. Con evidentes cambios respecto al original, deja más claras algunos aspectos importantes y se centra en corregir u omitir aquellos pasajes más inconsistentes del autor. Si bien los libros han resultado ser un fiasco, la primera película augura una saga juvenil con cierto éxito que supera en calidad a los propios libros de la trilogía. Por mi parte, dejo aquí a Dashner y no tengo intención de leer las precuelas que está realizando, pero supongo que acabaré viendo las pelis que vayan sacando.

Bienvenido al bosque. Verás que una vez a la semana, siempre el mismo día y a la misma hora, nos llegan víveres. Una vez al mes, siempre el mismo día y a la misma hora, aparece un nuevo chico, como tú. Siempre un chico. Como ves, este lugar está cercado por muros de piedra… Has de saber que estos muros se abren por la maña na y se cierran por la noche, siempre a la hora exacta. Al otro lado se encuentra el laberinto. De noche, las puertas se cierran… y, si quieres sobrevivir, no debes estar allí para entonces”. Todo sigue un orden… y, sin embargo, al día siguiente suena una alarma. Significa que ha llegado alguien más. Para asombro de todos, es una chica. Su llegada vendrá acompañada de un mensaje que cambiará las reglas del juego. ¿Y si un día abrieras los ojos y te vieses en un lugar desconocido sin saber nada más que tu nombre? Cuando Thomas despierta, se encuentra en una especie de ascensor. No recuerda qué edad tiene, quién es ni cómo es su rostro. Sólo su nombre. De pronto, el ascensor da un zarandeo y se detiene. Las puertas se abren y una multitud de rostros le recibe. “Bienvenido al Claro —dice uno de los adolescentes—. Aquí es donde vivimos. Esta es nuestra casa. Fuera está el laberinto. Yo soy Alby; él, Newt. Y tú eres el primero desde que mataron a Nick”.