La C de LOMCE significará catástrofe

A pesar de las múltiples manifestaciones y protestas de toda la comunidad educativa, el ministro Wert se sale con la suya y aprueba su reforma de la Ley Educativa. Se llamará LOMCE, Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa, y supondrá un claro retroceso que ha sido puesto de manifiesto durante las movilizaciones realizadas.

Un nuevo cambio político supone como viene siendo habitual una nueva ley de educación, y siempre se ha utilizado para atacar a la propia sociedad en sus raíces y adoctrinar en los valores que defienden cada uno de los gobiernos. Junto con los continuos recortes que venimos sufriendo, muchas de las medidas causan poco más que risas en la comunidad educativa. Desviar fondos a las privadas y concertadas, desprestigiar la pública y medidas accesorias que no resuelven los problemas de base del sistema. A perro flaco todo son pulgas…

Entre las principales novedades se encuentra la implantación de evaluaciones a nivel estatal al final de Primaria, ESO y Bachillerato, además de una prueba en 3º de Primaria para la detección precoz de problemas de aprendizaje en los alumnos. […] Otro de los cambios más notables afecta a 3º de la ESO, pues se adelantan a este curso los itinerarios hacia la FP y el Bachillerato a través de asignaturas optativas. Estas dos vías estarán ya completamente diferenciadas en 4º de la ESO.

En los niveles de formación profesional, el cambio más sustancial vendrá de un cambio de denominación en los antiguos Programas de Garantía Social. Programas que en su momento estaban destinados a atender a colectivos desfavorecidos en riesgo de exclusión del proceso educativo. Más tarde se les cambió el nombre a PCPI (Programas de Cualificación Profesional Inicial) para eliminar la connotación negativa que inherentemente llevaban asociados,  y con ello, se han popularizado entre todo tipo de alumnado que los “prefiere” como si fuese una decisión que ellos deben tomar en vez de una solución de urgencia para evitar la pérdida de la escolarización. En fin, ahora se llamarán Formación Profesional Básica y con este cambio de nomenclatura esconderemos el continuo fracaso escolar diciendo que los alumnos entran a la FP para “formarse para su incorporación al mundo empresarial” como si el resto de estudios no sirviera para trabajar. Claro que este gobierno prefiere tener muchos obreros trabajadores que no piensen demasiado, y esta ley favorece la educación de sus élites y se olvida de la universalidad e igualdad de oportunidades… Y de la FP Dual mejor no hablar, porque me parece un tanto utópico delegar la responsabilidad de la formación a manos de las empresas y dudo que ninguna de ellas dedique los esfuerzos formativos necesarios que deberían recibir sus alumnos.

En cuanto a la FP, prevé la creación de una Formación Profesional Básica, de dos años de duración, que será obligatoria y sustituirá a los Programas de Cualificación Profesional Inicial (PCPI), dirigidos a alumnos de 15 años.

Claro que lo más fuerte de todo, el rechazo de las lenguas propias de los diferentes territorios y la vuelta al adoctrinamiento en las aulas de forma masiva por parte de la iglesia católica que contarán con asignaturas que servirán incluso para obtener la media en el expediente. El apoyo explícito al Catolicismo bajo una Constitución que define al Estado laico constituye otra burla más a los valores fundacionales que la sustentan. Hoy en día, ni separación de poderes, ni Estado laico, ni igualdad de oportunidades, ni vivienda, ni libertad de reunión y manifestación…

La ‘ley Wert’ establece que habrá que estudiar Religión o su alternativa (Valores Culturales y Sociales en Primaria y Valores Éticos en Secundaria), que serán evaluables y contarán para la media del curso “a todos los efectos” como para obtener una beca

Triste y vergonzoso, volvemos a los más oscuros años de la represión Franquista como ilustra un excelente gag del programa Polònia.