Solaris

Estas navidades he tenido ocasión de retomar un clásico de la ciencia ficción de Stanislaw Lem. Solaris es un planeta que alberga un forma de vida basada en un océano protoplasmático que los humanos llevan años investigando pero frente al que no han podido establecer contacto alguno.

Con la llegada de un psicólogo llamado Kris Kelvin a la estación, se empiezan a desvelar curiosos y misteriosos acontecimientos relacionados con los escasos habitantes investigadores que quedan y que están obviamente relacionados con Solaris y su criatura océano. Poco a poco, se adentra en las mentes de los supervivientes y comienza a entender lo que realmente pasa en el planeta y el por qué de las apariciones misteriosas. Sin embargo, mientras que Solaris puede leer las mentes de los humanos, se demuestra imposible un contacto bilateral llegando a la conclusión objetivo de Lem en esta novela:

Lem nos dice, apoyado en sus conocimientos de lógica, que aunque existan otros seres inteligentes en la galaxia, ni siquiera nos es dado concebir cómo pudieran ser esas inteligencias. Las diferencias, mucho más allá de las simples divergencias culturales, pueden ser tan fundamentales que el contacto sería imposible aún presuponiendo buena voluntad por ambas partes.

A pesar de la profundidad del relato, el final es un tanto decepcionante ya que se trata de un callejón sin salida del que apenas existen conclusiones más allá del reconocimiento de las propias debilidades del subconsciente humano y de la facilidad de autoengaño para vivir en una aparente felicidad.

Comentarios
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