Ni SOPA ni PIPA, ahora ACTA…

Bueno, tras la marcha atrás en USA de las polémicas SOPA (Stop Piracy Online Act) y la PIPA (Personal Information Protection Act), es la Unión Europea y entre ellas España las que dan un paso adelante en la merma de derechos de los usuarios con la aprobación del ACTA (Acuerdo Comercial Antifalsificación). Ante un fin legítimo se toman medidas discutibles que pueden desembocar en una nueva caza de brujas en la red.

La intención inicial del ACTA que ha de ser aprobada por el Parlamento a finales de febrero, hace responsable de la vulneración de derechos digitales a los proveedores de los mismos. De esta manera, quieren forzar a que sean los proveedores de contenidos los que censuren y controlen los contenidos que se ofrecen rompiendo con la neutralidad de la red y erigiéndose en auténticos censores de contenidos bajo pena de sanciones.

La Unión Europea y 22 de sus estado miembros, entre ellos España, han firmado hoy en Japón el tratado ACTA, cuya inicial negociación en secreto sublevó a la comunidad de Internet. Se trata de un acuerdo comercial que pretende combatir el tráfico de falsificaciones y la violación de la propiedad intelectual. […] ACTA admitiría nuevas sanciones penales para obligar a los proveedores de Internet a vigilar los contenidos en Internet, lo que supondría, según sus oponentes, una merma en la libertad de expresión y un incremento de la inseguridad jurídica […]

Frente a esta postura, la propia Asociación de Internautas defiende que la responsabilidad sobre los contenidos publicados recae en el autor y no en el medio y que por tanto las medidas no pueden ni deben centrarse en tomar represalias contra el canal utilizado.

El presidente de la Asociación de Usuarios de Internet, Miguel Pérez, coincide en lamentar que se “siga intentando que los operadores de red tengan la labor de policía”. “Nos preocupa mucho, ya que entendemos que no se está comprendiendo el funcionamiento de Internet”, declaró Pérez a Europa Press. Para éste, sería como pretender hacer responsable a un peaje de autopista de lo que se lleva en un coche que pasa por él.