Par bifilar, ¿para siempre?

Llevamos unos años esperando el boom de la fibra óptica y el cambio tecnológico que permita elevar las velocidades de conexión de datos. Las propias empresas de cable comenzaron una inversión canalizando fibra óptica y coaxial hasta los hogares para competir en mejor condiciones tecnológicas con los operadores tradicionales. El tiempo ha pasado y el par bifilar se resiste aún a perder cuota pues la evolución tecnológica asociada a este medio de transmisión sigue avanzando en velocidades y se mantiene en la cresta de la ola.

El procedimiento de uso del par bifilar es sencillo, aprovechar las frecuencias elevadas que no ocupan la banda de voz para la transmisión de datos. Con un sencillo filtrado de señal se separan las bandas adecuadas a cada servicio y mediante  codificaciones cada vez más optimizadas y la adecuada gestión del ancho de banda disponible, se ha mejorado la velocidad de transmisión hasta niveles jamás imaginados en sus origenes.

Cuando John Cioffi dijo que una línea de cobre podría ser capaz de transmitir un mega y medio por segundo, varias personas en la selecta reunión celebrada en 1979 en los míticos laboratorios Bell rieron abiertamente

Pues bien, la verdad es que tras el despliegue realizado con la implantación de la telefonía analógica, todos los hogares han quedado conectados mediante cables bifilares de cobre. El hecho de que la tecnología siga mejorando desde conexiones RTB a ADSL pasando por la ADSL2+ hasta llegar a las VDSL2 ha visto crecer el caudal de datos progresivamente hasta los 30Mbps y aún parece no tener límites.

De modo que, por unos años más al menos,  las operadoras propietarias de la red de cable bifilar seguiran rentabilizando esta instalación y obteniendo mayores beneficios que las nuevas empresas de cable y fibra. Nos vendieron la cuota de alta de teléfono, la cuota de alta de la ADSL, la de ADLS2+ y ahora la de VDSL2… ¿Cuantas veces más tendremos los usuarios que pagar por una infraestructura de los años 70? Queda reflejado en esta magnífica viñeta de Telekomor: